Pedro Juan González Carvajal
Con nuestro convencional sistema de conteo del tiempo, cada 365 días y fracción, se termina una vuelta al sol y se inicia otra que, además del fenómeno físico, representa un nuevo ciclo al iniciar el recorrido de un nuevo año.
Los humanos, de
manera totalmente contraevidente e ingenua, creemos que al cambiar el
calendario viejo por el nuevo se operará el milagro: “Año nuevo, vida nueva,
más alegres los días serán…” y nos llenamos de buenos propósitos en diferentes
materias tales como la salud, el amor, las finanzas, los viajes, el éxito
profesional, etc. y hasta decimos como los hinchas de cierto equipo: ¡Este año
sí!
Incluso, en la vida
personal y de la organización se define el nuevo año con una característica
especial: este es “el año del servicio”, o “del crecimiento” o “de la
sostenibilidad” o “de la calidad” o “de la consolidación” o “del talento humano”
o “de la actualización tecnológica” o de cualquier cantidad de cosas más. Esto
es válido y hasta valioso, pero contiene un enorme contrasentido: ¿si este es
el año del servicio quiere decir que en los años pasados y en los próximos no
nos importó ni nos importará el servicio?
El asunto es que,
al correr los días, las semanas y los meses cada año se va pareciendo al
anterior con aspectos buenos, regulares y malos; con triunfos y derrotas; con
alegrías y tristezas como el año pasado y como el que viene, si estamos vivos.
Y a la postre, si
decidimos trabajar con calidad, con un buen servicio, si deseamos cuidar
nuestra salud, sostener unas buenas relaciones, debe ser una decisión que debe
permanecer en el tiempo y no culminar al cerrar un ciclo.
Muy a propósito
comparto este viejo tango de Gardel:
UN AÑO MÁS.
El
barrio alborozado
Festeja
el nuevo año
Reina
la algarabía
Con
todo su esplendor
Adiós,
penas amargas
Adiós,
los desengaños
De
esperanzas risueñas
El
año es portador.
Sonoras
carcajadas
Bullicio
y alegría
Arrullos
juveniles
De
vida y expansión
Del
percal la silueta
Se
pierde en este día
Para
soñar más alto
Quizás
otra ilusión.
Un
cuadro pintoresco
Ofrecen
los pebetes
Que
en sus juegos inocentes
Entretenidos
están
Medio
escabiao, un goruta
Murmura
indiferente:
Un
año más, ¡qué importa!
Como vino se irá.
Y
feliz año del caballo, según el calendario chino, mientras para nosotros el
tiempo pasa galopante.
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