Pedro Juan González Carvajal
Hace poco, orientando una actividad académica, me di cuenta de que en pocas frases había repetido varias veces la palabra “tema”. Me detuve y pregunté al auditorio: ¿Cuáles palabras utilizábamos antes de que “tema” invadiera nuestro lenguaje cotidiano en todas las esferas?
A los asistentes
les pareció interesante “el tema” y me siguieron el juego: aparecieron
aspecto, asunto, temática, elemento y algunas otras más.
Lo cierto es que,
de tanto en tanto, llegan unas palabras que no son incorrectas pero que se
generalizan de tal manera que las involucramos hasta involuntariamente, sobre
todo, en nuestra comunicación verbal y se convierten en fatigosas y
limitativas.
Algo parecido sucede
con la palabra resiliencia, bonita y de profundo significado, con su
origen en la física, que de un tiempo a la fecha se repite incesantemente de
manera exagerada y abusiva. Yo conocía la palabra, pero el primer recuerdo que
tengo de su uso recurrente fue en boca de Juan Carlos Osorio cuando en las
finales de la liga de fútbol del primer semestre del 2013, su equipo, Nacional,
había estado cinco veces al borde de la eliminación y se superó, llegó a la
final y fue campeón.
Bueno, eso sí
parece ser resiliencia, pero, sin duda, la palabra le queda grande a la
superación de cualquier mínimo tropiezo que se tenga: Pedro se recuperó de la
gripa que tenía, ¡Qué ejemplo de resiliencia!
Otra que llegó,
aparentemente para quedarse, y se convirtió en muletilla medio molesta es ¡Total!
Así, con signos de admiración.
- * ¿Te gustó el partido de la selección? ¡Total!
- * En Colombia solo se compara al mal gobierno, la mala oposición. ¡Total!
* Qué tristeza tantos desastres por el invierno. ¡Total!
- * ¿Te gusta el “tema” del uso exagerado de las palabras tema, resiliencia y total? ¡Total!
Cabría también el
uso de ciertos tecnicismos como estar en modo trabajo o estar en modo
descanso.
Ni mencionar la
frase de cajón más empleada de manera casi que automática.
¿Cómo estás?
Yo
bien ¿y tú?
Ni qué hablar de los procesos, ni de los ejercicios de inclusión, ni de las mesas de trabajo.
En su momento términos como significativo, articular, coordinar, problemática y relacionamiento eran invitados permanentes dentro de los discursos, presentaciones, disertaciones, charlas, conferencias y clases.
Cada época trae su
afán, sus propias modas y también sus bobadas.
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