martes, 24 de marzo de 2026

La corrupción

Pedro Juan González Carvajal

Pedro Juan González Carvajal

Para Sócrates la corrupción aparece cuando alguien se aparta de la verdad, la justicia y la virtud. Consideraba que nadie hace mal a propósito, sino por ignorancia del bien.

Para Platón la corrupción es la degeneración de las formas de gobierno, cuando los gobernantes dejan de buscar el bien común y empiezan a servir a sus propios intereses.

Para Aristóteles la corrupción es el desvío de la finalidad natural del hombre: en lugar de buscar el bien común, busca intereses privados. Es la transformación del poder en tiranía.

Para Buda y el budismo, la corrupción no es solo un acto de abuso de poder (como en la política), sino una manifestación profunda del apego (tanha), la ignorancia y los tres venenos mentales (codicia, odio, ilusión) que generan sufrimiento (dukkha) y obstaculizan el camino a la Iluminación, llevando a la deshonestidad, el engaño y el desvío de recursos para beneficios egoístas, violando principios de integridad y generosidad. Se ve como una desviación del camino correcto, un quebrantamiento de votos monásticos (en el caso de monjes) y una falta de respeto por la honestidad y la compasión, afectando la comunidad y la vida espiritual. 

Para Confucio, la corrupción es una profunda falla moral y de gobierno que traiciona el propósito del Estado (servir al pueblo) y se manifiesta en el abuso de poder por parte de funcionarios, impidiendo la prosperidad y la justicia, y llevando al desorden, donde la riqueza se vuelve vergonzosa y la pobreza, una marca de mal gobierno, ¡resultando en una sociedad desequilibrada y falta de Ren (Benevolencia) y Yi (Justicia). 

Para Jesucristo y la enseñanza cristiana, la corrupción es una decadencia moral y espiritual profunda, un estado de la naturaleza humana alejada de Dios, manifestada en egoísmo, injusticia, idolatría de lo material, y que instrumentaliza a las personas para fines egoístas, contrariando el bien común y la voluntad de Dios, siendo denunciada por Él como una cueva de ladrones que explota a los pobres. 

Para Santo Tomás de Aquino, la corrupción es una desviación del bien y del orden natural, manifestándose como un mal físico (lo que se deteriora o decae, como la muerte) y un mal moral (el pecado, que desordena la voluntad hacia fines equivocados, como el fraude o el engaño en el comercio, violando la justicia y la razón), que va contra la ley divina y el bien común, aunque las leyes humanas permitan ciertas imperfecciones para mantener el orden social, pero no aquellas que violen la ley divina.

Para Maquiavelo, la corrupción es la decadencia de la virtud cívica en ciudadanos y gobernantes, donde se priorizan los intereses personales sobre el bien común, llevando a la desintegración social, la inestabilidad y la pérdida de la libertad, abriendo la puerta a la tiranía al debilitar las instituciones y la unidad republicana, siendo la desigualdad y la falta de vigilancia factores clave. 

Para Kant, la corrupción no es solo un acto individual, sino una inclinación del ser humano hacia el amor propio egoísta (humanidad) que subordina el deber moral (razón práctica) a los intereses propios (felicidad personal, cálculo, pasiones), desviándose del Imperativo Categórico; aunque la política debe crear leyes que organicen esta convivencia de "malos" para un orden justo, el mal radical reside en la facultad humana de anteponer lo sensible a lo racional, buscando que lo particular sea universal, algo que solo se combate con el deber y un Estado de Derecho.

Para Marx, la corrupción no es solo un vicio individual, sino una manifestación sistémica del capitalismo, inherente a una sociedad dividida en clases donde el Estado sirve a los intereses de la clase dominante (burguesía), generando un saqueo constante de la riqueza social y la búsqueda de ganancia privada que desborda las coimas y negociados para incluir la apropiación de capital y la desigualdad estructural. Es un producto de la lógica capitalista de competencia, acumulación y el entrelazamiento entre políticos y empresarios, y solo puede erradicarse transformando radicalmente el sistema. 

Para Nietzsche, la corrupción no es solo un acto moral, sino un síntoma de decadencia cultural y la debilidad de los valores, donde lo noble se pervierte, y lo que antes era fuerte se vuelve débil o se envilece, manifestándose en la confusión de valores, la moral de rebaño y la superficialidad, una "corrupción de la conciencia" producto del nihilismo y la moral cristiana que niega la vida y la voluntad de poder. 

Según la Real Academia Española (RAE), la corrupción es la acción de corromper o corromperse, implicando la alteración o vicio de algo, como costumbres o escritos, y en términos legales, se refiere al uso indebido de funciones públicas o privadas en beneficio propio (económico o no), o a delitos específicos. 

La corrupción es el abuso de poder o de una posición de confianza para obtener un beneficio privado, económico o no económico, en detrimento del interés público o colectivo, involucrando actos deshonestos como el soborno, la malversación de fondos, el tráfico de influencias y el enriquecimiento ilícito, lo que socava la confianza en las instituciones y debilita la democracia y el desarrollo.

Es corrupto quien acomoda la ley a su beneficio.

Es corrupto quien no denuncia a un corrupto.

Es corrupto quien sobrevalora un proyecto.

Es corrupto quien no cumple con las especificaciones técnicas de un proyecto.

Es corrupto quien chantajea a sus subalternos.

Es corrupto quien distorsiona la verdad para su propio beneficio.

Es corrupto quien desde el poder temporal abusa de otros.

Es corrupto quien acomoda los pliegos de condiciones de un proyecto para beneficio de alguien.

Es corrupto quien abusa de la confianza que se le entrega.

Es corrupto quien pide comisiones para él o para terceros.

Es corrupto quien emplea mal los recursos ajenos.

Es corrupto quien recibe obras de mala calidad financiadas con recursos públicos.

Es corrupto quien tolera la ineficiencia.

Es corrupto quien entrega o recibe cuentas amañadas.

Es corrupto quien paga favores a costa del erario.

Es corrupto quien abusa de personas o seres vivos vulnerables.

Es corruto quien promete y no cumple.

Es corrupto quien incumple la palabra empeñada.

Es corrupto quien cohonesta con corruptos.

Es corrupto quien acepta un cargo sin estar preparado para ejercerlo.

Es corrupto quien hace entrega de productos o servicios de mala calidad.

Es corrupto quien evade impuestos.

Es corrupto quien falsifica documentos.

Es corrupto quien jura en vano o con falsedad.

Es corrupto quien compra conciencias, cargos o votos.

Es corrupto quien se apropia o malgasta los recursos ajenos.

Es corrupto quien no cumple con sus obligaciones.

Es corrupto quien hace trampa.

Es corrupto quien compra artículos de contrabando.

Es corrupto quien no recoge los desechos de su mascota en la calle.

Es corrupto quien se pasa un semáforo en rojo.

Es corrupto quien usa indebidamente información privilegiada.

Es corrupto quien lava dinero.

Es corrupto quien soborna a alguien.

Es corrupto quien promueve la malversación de fondos.

Es corrupto quien realiza tráfico de influencias.

Es corrupto quien hace fraude electoral.

Es corrupto quien hace extorsión.

Es corrupto quien se enriquece ilícitamente.

Es corrupto el consumidor que a conciencia compra productos robados.

Es corrupto………………………………

Se podría decir, como conclusión, que todo aquello que no es ético, hace parte de la corrupción.

Si queremos sobrevivir como sociedad civilizada, debemos exterminar este gran flagelo llamado corrupción, cueste lo que cueste.

¡TODO POR COLOMBIA, NADA CONTRA COLOMBIA!