Pedro Juan González Carvajal
Para Sócrates la corrupción aparece cuando alguien
se aparta de la verdad, la justicia y la virtud. Consideraba que nadie hace mal
a propósito, sino por ignorancia del bien.
Para Platón la corrupción es la degeneración de las
formas de gobierno, cuando los gobernantes dejan de buscar el bien común y
empiezan a servir a sus propios intereses.
Para Aristóteles la corrupción es el desvío de la
finalidad natural del hombre: en lugar de buscar el bien común, busca intereses
privados. Es la transformación del poder en tiranía.
Para Buda y el budismo, la corrupción no es solo un
acto de abuso de poder (como en la política), sino una manifestación
profunda del apego
(tanha), la ignorancia y los tres venenos mentales (codicia,
odio, ilusión) que generan sufrimiento
(dukkha) y obstaculizan el camino a la Iluminación,
llevando a la deshonestidad, el engaño y el desvío de recursos para beneficios
egoístas, violando principios de integridad y generosidad. Se ve como una desviación del camino
correcto, un quebrantamiento de votos monásticos (en el caso de monjes) y una
falta de respeto por la honestidad y la compasión, afectando la comunidad y la
vida espiritual.
Para Confucio, la corrupción es una profunda falla
moral y de gobierno que traiciona el propósito del Estado (servir al pueblo) y
se manifiesta en el abuso de poder por parte de funcionarios, impidiendo la
prosperidad y la justicia, y llevando al desorden, donde la riqueza se vuelve
vergonzosa y la pobreza, una marca de mal gobierno, ¡resultando en una sociedad
desequilibrada y falta de Ren (Benevolencia) y Yi (Justicia).
Para Jesucristo y la enseñanza cristiana, la
corrupción es una decadencia moral y espiritual profunda,
un estado de la naturaleza humana alejada de Dios, manifestada en egoísmo, injusticia,
idolatría de lo material, y que instrumentaliza a las personas
para fines egoístas, contrariando el bien común y la voluntad de Dios, siendo denunciada por Él como
una cueva de
ladrones que
explota a los pobres.
Para Santo Tomás de Aquino, la corrupción es
una desviación del bien y del orden natural, manifestándose como un mal físico (lo que
se deteriora o decae, como la muerte) y un mal moral (el pecado, que desordena la
voluntad hacia fines equivocados, como el fraude o el engaño en el comercio,
violando la justicia y la razón), que va
contra la ley divina y el bien común, aunque las leyes humanas permitan ciertas
imperfecciones para mantener el orden social, pero no aquellas que violen la
ley divina.
Para Maquiavelo, la corrupción es la decadencia de
la virtud cívica en
ciudadanos y gobernantes, donde se priorizan los intereses personales sobre el bien común,
llevando a la desintegración social, la inestabilidad y la pérdida de la libertad,
abriendo la puerta a la tiranía al debilitar las instituciones y la unidad
republicana, siendo la desigualdad
y la falta de vigilancia factores clave.
Para Kant, la corrupción no es solo un acto
individual, sino una inclinación
del ser humano hacia el amor propio egoísta (humanidad) que subordina el deber moral (razón práctica) a
los intereses propios (felicidad personal, cálculo, pasiones), desviándose
del Imperativo
Categórico; aunque
la política debe crear leyes que organicen esta convivencia de
"malos" para un orden justo, el mal radical reside en la facultad
humana de anteponer lo sensible a lo racional, buscando que lo particular sea
universal, algo que solo se combate con el deber y un Estado de Derecho.
Para Marx, la corrupción no es solo un vicio individual, sino
una manifestación sistémica del capitalismo, inherente a una
sociedad dividida en clases donde el Estado sirve a los intereses de la clase
dominante (burguesía), generando un saqueo constante de la riqueza social y la
búsqueda de ganancia privada que desborda las coimas y negociados para incluir la
apropiación de capital y la desigualdad estructural. Es un producto de la
lógica capitalista de competencia, acumulación y el entrelazamiento entre
políticos y empresarios, y solo puede erradicarse transformando radicalmente el
sistema.
Para Nietzsche, la corrupción no es solo un
acto moral, sino un síntoma de decadencia cultural y la debilidad de los valores, donde lo noble se pervierte, y lo que
antes era fuerte se vuelve débil o se envilece, manifestándose en la confusión
de valores, la moral de rebaño y la superficialidad, una "corrupción de la
conciencia" producto del nihilismo y la moral cristiana que niega la vida
y la voluntad de poder.
Según la Real Academia Española (RAE), la corrupción es
la acción de corromper o corromperse, implicando la alteración o vicio de
algo, como costumbres o escritos, y en términos legales, se refiere al uso indebido de funciones públicas o privadas en
beneficio propio (económico o no), o a delitos específicos.
La corrupción es el abuso de poder o de una posición de confianza para obtener un beneficio privado, económico o no económico, en detrimento del interés público o colectivo, involucrando actos deshonestos como el soborno, la malversación de fondos, el tráfico de influencias y el enriquecimiento ilícito, lo que socava la confianza en las instituciones y debilita la democracia y el desarrollo.
Es corrupto quien acomoda la ley a su beneficio.
Es corrupto quien no
denuncia a un corrupto.
Es corrupto quien
sobrevalora un proyecto.
Es corrupto quien no cumple
con las especificaciones técnicas de un proyecto.
Es corrupto quien chantajea
a sus subalternos.
Es corrupto quien
distorsiona la verdad para su propio beneficio.
Es corrupto quien desde el
poder temporal abusa de otros.
Es corrupto quien acomoda
los pliegos de condiciones de un proyecto para beneficio de alguien.
Es corrupto quien abusa de
la confianza que se le entrega.
Es corrupto quien pide
comisiones para él o para terceros.
Es corrupto quien emplea mal
los recursos ajenos.
Es corrupto quien recibe
obras de mala calidad financiadas con recursos públicos.
Es corrupto quien tolera la
ineficiencia.
Es corrupto quien entrega o
recibe cuentas amañadas.
Es corrupto quien paga
favores a costa del erario.
Es corrupto quien abusa de
personas o seres vivos vulnerables.
Es corruto quien promete y
no cumple.
Es corrupto quien incumple
la palabra empeñada.
Es corrupto quien cohonesta
con corruptos.
Es corrupto quien acepta un
cargo sin estar preparado para ejercerlo.
Es corrupto quien hace
entrega de productos o servicios de mala calidad.
Es corrupto quien evade
impuestos.
Es corrupto quien falsifica
documentos.
Es corrupto quien jura en
vano o con falsedad.
Es corrupto quien compra conciencias,
cargos o votos.
Es corrupto quien se apropia
o malgasta los recursos ajenos.
Es corrupto quien no cumple
con sus obligaciones.
Es corrupto quien hace
trampa.
Es corrupto quien compra
artículos de contrabando.
Es corrupto quien no recoge
los desechos de su mascota en la calle.
Es corrupto quien se pasa un
semáforo en rojo.
Es corrupto quien usa
indebidamente información privilegiada.
Es corrupto quien lava
dinero.
Es corrupto quien soborna a
alguien.
Es corrupto quien promueve
la malversación de fondos.
Es corrupto quien realiza
tráfico de influencias.
Es corrupto quien hace
fraude electoral.
Es corrupto quien hace
extorsión.
Es corrupto quien se enriquece ilícitamente.
Es corrupto el consumidor que a conciencia compra productos robados.
Es corrupto………………………………
Se podría decir, como conclusión, que todo aquello que no es ético, hace parte de la corrupción.
Si queremos sobrevivir como sociedad civilizada,
debemos exterminar este gran flagelo llamado corrupción, cueste lo que cueste.
¡TODO POR COLOMBIA, NADA CONTRA COLOMBIA!
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