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miércoles, 11 de febrero de 2026

De cara al porvenir: recuperando la "Tacita de Plata"

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

Hay que reconocer abiertamente el retroceso que sufrió nuestra ciudad con respecto a la administración, mantenimiento, limpieza y aumento del espacio público (por no mencionar si no este caso puntual), durante la administración anterior.

También hay que reconocer el gran esfuerzo y los grandes resultados que en relativo poco tiempo ha alcanzado la actual administración haciendo visibles los trabajos de recuperación, mantenimiento y expansión del espacio público, logrando que los ciudadanos nos sintamos otra vez orgullosos de presentar a Medellín, como lo que fue y está volviendo a ser, la maravillosa “Tacita de Plata”.

Desde este espacio, en diferentes momentos del tiempo, hemos sugerido de manera respetuosa algunos de los frentes que deben ser contemplados para mejorar cada vez más la comodidad y el ornato de nuestra ciudad. Por eso me atrevo de nuevo a sugerir algunos temas que deberían ser analizados y si se ven viables, ejecutarlos.

Sea lo primero irradiar fuera de los entornos próximos a nuestro Metro, la exitosísima campaña de la Cultura Metro, de modo que se expanda hacia todos los rincones de la ciudad.

Desarrollar una campaña permanente para el manejo adecuado de las basuras en términos de separación desde los hogares, para que vayamos estableciendo las prácticas y costumbres cívicas pertinentes y permanentes para cuando tengamos que cambiar el modelo de los rellenos sanitarios, asunto que estamos en mora de enfrentar.

Desarrollar desde las escuelas y colegios a partir de primaria, procesos intensivos de cultura cívica y comportamiento ciudadano para que desde niños nos eduquemos alrededor del respeto, la convivencia y el aseo por nuestra ciudad: cómo cruzar las calles, cómo caminar por las aceras, como emplear los servicios sanitarios públicos, cómo acceder al transporte público, cómo hacer respetar los turnos y las filas, entre otros comportamientos básicos de buena educación.

Algunas actividades puntuales serían:

1. Ninguno de los últimos gobiernos ha sabido poner a funcionar y cuidar adecuadamente las varias fuentes que tiene la ciudad y que en su gran mayoría permanecen sin funcionar.

2. Iluminar adecuadamente los bajos de los puentes de la ciudad para que se pueda, como ejemplo extremo, leer en esos espacios y recuperar y/o adecuar ese espacio público para el uso de la gente. (ver ejemplo de los bajos del puente de Guayabal con la calle 10).

3. Aumentar el número de servicios sanitarios públicos en toda la ciudad.

4. Aumentar en cantidad y actualidad la señalización de las vías para orientar adecuadamente tanto a propios como a visitantes.

5. Asegurar señalización adecuada, visible y actualizada para identificar la nomenclatura de las calles, las carreras, las circulares, entre otros tantos esquemas hoy utilizados en la ciudad.

6. Continuar e intensificar el proceso de señalización de las vías.

7. Volver a colocar los nombres con los cuales al momento de su inauguración fueron bautizados varios puentes, intercambios, túneles y soterrados.

8. Garantizar el buen estado y adecuada señalización de estatuas, bustos y esculturas de la ciudad.

9. Señalizar adecuadamente los resaltos y los llamados “policías acostados”.

10. Organizar adecuadamente las esquinas que ofrecen poca visibilidad para las maniobras de los conductores.

11. Incrementar el número de “bahías” y de “centros de acopio” para taxis.

12. Continuar con el proceso de modernización de la red de semáforos de la ciudad.

Cualquier estrategia que se desarrolle debe ser pensada en términos de generar la menor molestia entre los ciudadanos mientras se realizan las obras, por ejemplo, intensificando los trabajos nocturnos en aquellos lugares en los que sea posible.

Así mismo, cualquier estrategia debe ser pensada en términos de atender al ciudadano y al visitante como cliente, facilitando su desplazamiento y su disfrute de la ciudad.

En términos de señalización, y si queremos que el turismo sea una de nuestras fortalezas económicas, debemos pensar en emplear señalización bilingüe.

Garantizar la existencia y divulgación semanal de la agenda cultural de la ciudad.

Igualmente, atender privilegiadamente las necesidades de niños, ancianos, personas con dificultades de movilidad y de turistas.

Enhorabuena la atención que se le está prestando al cauce del Río Medellín y a la gran cantidad de quebradas que surcan nuestro territorio.

Esta estrategia debe ser institucionalizada, de modo que sea una obligación de Gobierno y no una acción a voluntad del alcalde distrital de turno.

Atención y uso especial deberían tener nuestros 7 cerros tutelares. Su adecuado acceso, iluminación y el desarrollo de actividades permanentes alrededor, por ejemplo, del Pueblito Paisa en el Cerro Nutibara, deberían ser estudiados. ¿Qué tal un producto turístico como el Pueblito Paisa en cada uno de los otros 6 Cerros?

Se ha mencionado, con la ayuda de expertos, sembrar guayacanes de diferentes colores en cada cerro y por qué no, colocar en cada cerro alguno de los antiguos tableros luminosos que otrora advertían y anunciaban la pujanza empresarial de la ciudad. Tableros como el de Coltejer, Postobón, Tejicóndor, Tejidos Leticia, Postobón, Vicuña y Everfit, entre otros, deben estar tirados o almacenados en cualquier bodega. Convoquemos a estas empresas para que, entre el municipio y cada una de estas, los revivamos o que los donen a la ciudad.

Insistir en la arborización intensiva de aquellas partes de las laderas que circundan el Valle de Aburrá y que aún no han sido invadidas.

Felicitaciones a Medellín en sus 350 años de fundación.

martes, 19 de septiembre de 2023

De cara al porvenir: construir y destruir

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal

Tan difícil que es construir y tan fácil que es destruir por acción, por omisión, por incapacidad o por maldad.

Debemos entre todos estructurar un plan serio y de choque para revivir la confianza y el compromiso que se había logrado en nuestra ciudad, alrededor de la amalgamación de un gran inventario de entidades públicas, privadas y sociales que configuraron en su momento el mapa de la institucionalidad local que acompañaba a gobiernos serios y jamás ruidosos.

Necesitamos un concejo municipal que oriente, que proponga y que haga control político eficaz, integrado por personas probas, idóneas y comprometidas.

Se habla de la integración entre la ética y la estética alrededor de la belleza que refleja pulcritud, armonía y orden. Pues a ello nos debemos empeñar, volviendo a poder sentirnos orgullosos del manejo impoluto de los recursos públicos, de saber ejecutar y no solo anunciar y gobernar de manera mediática con pocos resultados tangibles, y, sobre todo, no retroceder y mucho menos involucionar alrededor de lo ya alcanzado.

Debemos reposicionar a nuestra grande y querida EPM para que recupere su lustre, respetando y equilibrando el monto de transferencias razonables que se requieren para atender sus necesidades de crecimiento y fortalecimiento empresarial y los compromisos sociales de su dueño.

Y no es que la nostalgia y la remembranza se apoderen de nosotros, pero sí valorar aquello que fue motivo de orgullo y hoy es un recuerdo. Es posible que nuestra ciudad esté orientada hoy hacia la economía terciaria, hacia los servicios, pero, qué bien nos haría un proceso paralelo de industrialización en sectores, asuntos y renglones de punta. Cambiar de vocación no es destruir todo lo anterior, sino barajar de nuevo para ser más eficientes y productivos, construyendo factores de competitividad.

Lo mismo ocurre con el calificativo de “La tacita de plata” al cual yo no renuncio, pues hace parte de la vida digna y de la posibilidad de vivir en entornos limpios, sanos, amigables y bellos.

Las apuestas culturales exitosas impulsadas en su momento por el Museo y la Plaza Botero, el ser hoy epicentro de la llamada “música urbana” y la valoración del arte callejero, nos abren nuevas posibilidades que debemos aprovechar.

Crecen las percepciones acerca del aumento del turismo sexual y el incremento de actividades alrededor del “webcam” que son realidades difíciles de ocultar, pero no imposibles de controlar.

Creo que debemos iniciar por realizar un compromiso ético entre los líderes y dirigentes de la ciudad para el uso racional, pulcro y eficiente de los recursos de todos. Si nuestra justicia no es capaz de castigar el flagelo de la corrupción, invito a que generemos sanciones sociales que estigmaticen de por vida a los corruptos, por muy ilustres, prestantes e importantes que sean, independientemente si son personas o empresas.

En segundo lugar, invito a lavar y limpiar la ciudad: recuperar vías, señalización, separadores, aceras, semáforos, jardines, descopar árboles, fuentes, garantizar el total funcionamiento de la iluminación pública, pintar las barandas de los puentes y de protección vial, recoger las basuras, organizar los puntos de acopio y ser rigurosos con los ciclos de recogida. Insisto, muy a mi pesar, que teníamos mejor servicio de recolección de basuras cuando teníamos a Empresas Varias que cuando se le asignó la responsabilidad a EPM.

Debemos recuperar el espacio público que con dispendiosas y costosas actividades habíamos logrado organizar y que hoy de nuevo se encuentra invadido como lo es el caso de Moravia.

Que la “Cultura Metro” salga de los vagones y de las estaciones y se irradie por toda la ciudad. Que de nuevo organizaciones como la Fundación Amor por Medellín reciban todo el apoyo para que, con sus exitosas campañas y gran experiencia, nos ayuden a recuperar los ánimos, la alegría y el orgullo, acompañados por todos los medios de comunicación. ¡Que regresen el civismo y la civilidad!

Invito a pensar en una redefinición del objeto social del Jardín Botánico para que, con un presupuesto adecuado, sea esta entidad quien pueda cumplir con las responsabilidades de mantenimiento, embellecimiento y ornato anteriormente detalladas.

De igual manera, pensar en fortalecer la atención de laderas y quebradas, rescatando de pronto una figura semejante a la que en algún momento tuvo “Mi Río”. ¿Hace cuánto no se le hace mantenimiento a la canalización de la Quebrada Santa Elena que pasa por todo el corazón de la ciudad?

Aprovechar la experiencia exitosa de Parques del Río e intervenir el Río Medellín integralmente de Sur a Norte del Valle de Aburrá bajo esta perspectiva y estrategia, así como desarrollar un mantenimiento completo de lo ya canalizado para evitar futuros inconvenientes o tragedias con la línea del Metro. Obviamente, no desfallecer en la limpieza de sus aguas.

Medellín se nos creció en número de habitantes, en población flotante y en infraestructura, lo cual nos obliga a pensar que ciertas instituciones y actividades deben estar preparadas para atender y prestar servicios las 24 horas continuas, pues si no, sencillamente no se alcanza a cumplir con los requisitos y los resultados esperados, como es el caso de las basuras.

En tercer lugar y solo como ordenamiento de ideas, debemos volver los ojos y los esfuerzos hacia la consolidación de una ciudad más humana, donde los ancianos, los niños y los indigentes tengan garantizados no solo sus derechos, sino el respeto de todos. Que los programas que funcionan bien como la alimentación escolar solo sean tocados para reforzar su presencia y calidad.

No podemos permitirnos el despropósito y la irresponsabilidad de que un solo niño de Medellín se nos muera por hambre o por desnutrición. Si este insuceso ocurre, la sanción legal debe ser para todos los funcionarios responsables y la sanción moral debe ser para todos nosotros.

Que los jóvenes vuelvan sentir que tienen futuro y que la cultura, el arte, el deporte y la educación sean los instrumentos que les permitan recuperar la fe en el porvenir.

En este orden de ideas, necesitamos ser creativos para enfrentar y solucionar problemas estructurales entre los cuales se destacan la seguridad, la movilidad, la vivienda digna –hoy tenemos un déficit de 39.000 viviendas– y la calidad del medio ambiente en todas sus dimensiones.

Además, debemos garantizar una coexistencia pragmática con los municipios del Valle de Aburrá, con el Gobierno departamental y con el Gobierno nacional, así como saber aprovechar los varios “hermanamientos” que tenemos firmados con otras ciudades del mundo.

Ahora bien, si queremos focalizar nuestros esfuerzos y recursos en 5 grandes proyectos, propongo los siguientes:

1. Intervención completa del Río Medellín a través de la estrategia de Parques del Río, mantenimiento a lo ya canalizado y continuar con su limpieza.

2. Superar el déficit de 39.000 viviendas que tiene Medellín.

3. Revivir y ejecutar la Obra 500, de cuyos 113 proyectos iniciales ya van desarrollados unos 69.

4. Hacer inventario de obras inconclusas y “elefantes blancos” y terminarlas.

5. Puesta a punto de toda la infraestructura que sirve de soporte para garantizar la prestación de los servicios básicos y la satisfacción de los derechos fundamentales.

Estos 5 puntos tienen una gran ventaja: requieren utilización intensiva de mano de obra, lo cual impactaría positivamente las cifras de empleo y colateralmente mejoraría la seguridad.

Insistir, persistir, resistir, no desistir, no renunciar, deben ser los vectores que guíen nuestra fortaleza y nuestra voluntad.

No hay mal que dure cien años, y tradicionalmente después de la tormenta, llegan la calma y la claridad.

Ojalá las experiencias vividas sean conscientemente analizadas para que no volvamos a reincidir.

Dice el dicho que al marrano no lo capan 2 veces… ¿O sí?

martes, 28 de septiembre de 2021

De cara al porvenir: deterioro creciente

Por Pedro Juan González Carvajal*

Dice la sentencia que lo importante no es llegar, si no mantenerse.

Hubo un momento del tiempo, hace pocos decenios, que Medellín deslumbraba por su orden, su planeación, su limpieza, su desarrollo estético y su belleza como ciudad.

Cada época trae su afán, y en el hoy, los miembros de mi generación, al comparar los distintos momentos de tiempo, tenemos que llegar a la triste conclusión que el deterioro de la ciudad ha sido constante, sin dejar de reconocer los avances en otros campos. Coincido plenamente con mi siempre querido y respetado doctor Juan Gómez Martínez en su columna del jueves 26 de agosto en El Colombiano, donde advierte que “Perdimos los títulos” y con mi muy admirado Memo Ángel en su columna del sábado 28 de agosto “Sobre la violación al espacio público”, donde evidencia los permanentes atropellos al espacio público, lo cual afecta la calidad de vida de todos.

Menciona el doctor Juan a nuestra añorada Tacita de Plata, a la Ciudad de la Eterna Primavera, a la Ciudad de las Flores, a la Ciudad Industrial de Colombia… ¿Lo recuerdan?

Se pregunta con tristeza e indignación dónde quedó esa ciudad a la cual llegaba un turista “… y se encontraba una ciudad organizada, sin huecos en las calles, sin basuras tiradas sobre la grama de las vías, con un tráfico organizado, con guardas de tránsito trabajando para el orden de los vehículos, con los mejores servicios domiciliarios, gracias a las Empresas Públicas de Medellín. Todo eso se acabó. Ya no existe el carro tapahuecos que se encargaba de mantener una ciudad sin huecos en el asfalto de las vías, ya se encuentran las basuras tiradas en las zonas verdes de las esquinas……”. A eso hay que agregarle la mala y deficiente señalización, muros llenos de letreros, jardines sin mantenimiento en algunas glorietas, luminarias que no se encienden en las noches (y que no son casos aislados), y el caso de las fuentes abandonadas, que tradicionalmente han sido nuestro lado flaco, etcétera.

Resalta Memo Ángel la necesidad de recuperar un espacio público en su verdadera dimensión para todos los ciudadanos y no solo para el beneficio de unos pocos, ya por necesidad, ya por actividades económicas y comerciales. Indigentes, vendedores ambulantes, basuras, deterioro de la infraestructura, negocios que sacan sus productos a las aceras, parqueaderos temporales desorganizados, vendedores que gritan a todo pulmón, malos olores, basuras por doquier, calificando todo esto como lo que es “¡El pandemónium!”.

El manejo de las basuras parecía más efectivo cuando Empresas Varias de Medellín era una empresa independiente. No es sino circular por la Carrera 65 entre el Aeropuerto Olaya Herrera y la Calle 30 para evidenciar un verdadero muladar. Ya ni los horarios de recolección se cumplen.

En temas de servicio de telecomunicaciones y atención post venta, debemos reconocer que hemos venido perdiendo calidad en la oportunidad y calidad del servicio de prevención y de mantenimiento.

Nuestro simbólico Metro ha sido incapaz de colocar techos en las escaleras de acceso a las diferentes estaciones, dicen ellos por razones de seguridad, lo cual raya en el irrespeto y la ineptitud, prestándole un flaco servicio a sus miles de clientes.

Para colmo de males, en los últimos años se agudizan y coinciden tres aspectos que van a desvalorizar del todo las propiedades particulares y a la ciudad como conjunto: la movilidad, la mala calidad del aire y la inseguridad.

En cuanto a movilidad, pues simplemente los carros no caben por número y las vías no dan abasto por sus especificaciones básicas. Es imposible colocar ciclovías en calles de dos carriles sin afectar el flujo vehicular, ni forzar a las vías tradicionales para emplear uno de los carriles para el Metroplús, pero parece que las modas pesan sobre la razón. Para colmo de males, las autoridades se hacen los de la vista gorda cuando ante problemas ocasionados por malos diseños de proyectos de manera integral, como por ejemplo, un bello Puente como el de la 4 Sur en el extremo hacia el Poblado, es de nascencia, un solo trancón y hacia Guayabal al llegar a la 2 Sur, los tacos tradicionales se agudizan pues se acepta irresponsablemente que los carros parqueen a lado y lado de la estrecha calle, limitando el poco espacio que queda para el paso de los carros que lo tienen que hacer en paciente y desesperante fila india. ¿Y dónde están las autoridades? ¿Dónde está la señalización de “Prohibido parquear”?

Y lo que faltaba: denuncia El Colombiano en su edición del viernes 27 de agosto que, por distintas razones, “Semáforos: 1 de cada 3 se ha dañado”. Ahí sí, ¡apague y vámonos!

Ahora bien, se anuncian medidas simbólicas e inocuas como volver a implementar el pico y placa. El remedio está, parcialmente, en soluciones de altura o subterráneas.

Con respecto a la mala calidad del aire, ahí sí tenemos un verdadero problema, pues nos estamos dando cuenta de que, geográficamente hablando, nuestro Valle de Aburrá se asemeja más a un cañón que a un valle, lo cual encierra el aire sucio, y no existen corrientes de aire lo suficientemente fuertes para sacarlos de este espacio. Muchos humanos, muchos carros, lenta decisión para erradicar el uso de combustibles fósiles e implementar soluciones con energías limpias, decisión que hoy depende del gobierno central.

Y al llegar al tema de la inseguridad, pues debemos reconocer que, ante la inexistencia de un modelo económico claro, pues el rebusque, la informalidad, la inmigración no planificada, el crecimiento demográfico y la ilegalidad, son un caldo de cultivo apropiado para el deterioro generalizado y la apremiante necesidad de sobrevivir. Hablar de educación sin verdaderas opciones de futuro es un contrasentido. Y pretender resolver el tema de la inseguridad solo con medidas represivas es ingenuo.

NOTA: Para acabar de rematar, la Oficina de Pasaportes, que antes era ejemplo de orden, eficiencia, puntualidad y oportunidad, hoy está colapsada. (El Colombiano, agosto 31 de 2021).