Mostrando las entradas con la etiqueta Metroplús. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Metroplús. Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de septiembre de 2019

La ecomovilidad



Por Andrés de Bedout*

Andrés de Bedout Jaramillo
Este planeta tiene concentrada su población en las ciudades, entendidas como lugares de oportunidades y mejor calidad de vida. Medellín no es ajena a esa situación, con la particularidad de tener un territorio encañonado entre montañas, lo que nos coloca en restricción topográfica. En esta ciudad la planeación urbana para la movilidad integrada, debe obedecer a estudios con mediciones muy detalladas, que permitan la optimización del escaso territorio que tenemos. Se debe tener en cuenta la cantidad de gente a movilizar, que hace entre 2 y 4 viajes diarios, los diferentes medios de transporte que van desde caminar hasta la bicicleta, los buses, el Metro y el Metro cable. A estos sistemas le compite fuertemente el transporte en motocicletas, casi todas de 4 tiempos ¾quedan como el 20% de 2 tiempos¾, y los carros de servicio público (taxis, Huber, informales, etcétera).

Todo esto genera tremendos trancones o tacos, además de altos niveles de contaminación, que se ven aumentados por el tráfico de carga en vehículos antiguos poco amigables con el medio ambiente y para los cuales los programas de chatarrización, desafortunadamente, no han contado con la eficiencia requerida en la sustitución de ese parque automotor.

Es un territorio donde algo así como el 20% del espacio físico está destinado a vías que permitan los diferentes medios de locomoción. Se debe priorizar el transporte público masivo: sus desplazamientos para que sean ordenados deben contar con aceras suficientes para caminar, ciclo rutas para las bicicletas, carriles para los buses, líneas para el Metro, para el Metro cable y para el Tranvía, teniendo claro que escasamente podremos llegar a un 25% de ocupación del espacio para vías.

Escuchando a los candidatos a la Alcaldía de Medellín, veo como Santiago Gómez tiene muy claros los temas de la integralidad y la multimodalidad, a la que le está apuntando la actual administración con avances muy significativos y que requieren de ser continuados para poder satisfacer las necesidades de Medellín y su área Metropolitana. Pienso que otro de los funcionarios que ratificará Santiago Gómez, es al actual gerente del Metro y a su equipo directivo de libre nombramiento y remoción.

La idea del candidato Santiago Gómez de traer 200 buses, 3.000 bicicletas y más taxis eléctricos, nos hace avanzar sustancialmente en lo iniciado por el alcalde Federico Gutiérrez, frente a los temas de disminuir emisiones, con equipos eléctricos, para seguir fomentando el transporte público, como una cultura que se tiene que imponer, llegando con rutas a El Poblado y Laureles, sectores que más utilizan el carro particular como vehículo unipersonal. Debemos cambiar la mezcla de equipos para el transporte; hoy el 67% son carros y motos, lo que hace el transporte ineficiente, inseguro, insostenible.

Tenemos que adquirir la cultura del transporte público para lograr la sostenibilidad, la sustentabilidad de un transporte incluyente en nuestra ciudad. Estamos muy cerca, no perdamos el rumbo, es más, ya cuento con mi tarjeta cívica, con la que puedo montar en bus, Metro, Metro cable o bicicleta, con una tarifa bien integral, en la multimodalidad que nos ofrece Medellín.

Yo insisto, vamos súper bien, no perdamos el rumbo, la continuidad es necesaria para no perder tiempo en capacitación de nuevos funcionarios. Medellín en 1929 tuvo tranvía y hoy debe volver a pensar en el tranvía. La planeación del futuro de mediano y largo plazo debe contar con las redes eléctricas para tranvía, el transporte eléctrico menos costoso en la operación es el tranvía.

Antioquia, tuvo ferrocarril y hoy debe volver a pensar en ferrocarril de carga, pasajeros y residuos. Su planeación para un futuro a mediano y largo plazo debe orientarse a un tren de trocha ancha y eléctrico, solucionando las franjas que por la ocupación del Metro impiden hoy su continuidad y definiendo los temas de estaciones de pasajeros, mercancías y basuras.

Recordemos que cambiar vehículos a gasolina por vehículos eléctricos, no solucionara el problema de la gran congestión en la movilidad, ayudará en la disminución de emisiones pero solo el transporte público, eléctrico (buses, Metro, Metro cable, tranvía, ferrocarril, taxis, bicicletas) permitirán una movilidad más fluida, no contaminante y si a eso le agregamos movernos caminando y en bicicleta, ayudaremos a tener una buena salud, que evitará tener que recurrir a los servicios de salud, que en ocasiones también están colapsados.

La multimodalidad debe incluir pasajes integrales, pagables por la capacidad económica de los usuarios, inclusive diferenciales, donde los estratos más altos ayuden a subsidiar la movilidad de los estratos más bajos, que en muchas ocasiones tendrán que utilizar más medios de transporte, algo parecido a lo que sucede en los servicios públicos domiciliarios de agua, energía y aseo, con el tema de los subsidios que definen los concejos municipales, dándole aplicación a leyes vigentes. Todos los esfuerzos son válidos, inclusive el de un subsidio público al transporte público de los más desfavorecidos.

Los corredores del Metro a lo largo del río Medellín coparon en muchos sectores las franjas del antiguo ferrocarril, situación que debemos solucionar para viabilizar el tren de cercanías que inicialmente debe funcionar de Caldas hasta Barbosa. La teoría de que este tren le competiría al Metro ya no tiene validez, el Metro cada día se ve más lleno y va llegando la hora de que como en China y Japón, se contrate personal para embutir el mayor número de personas posible en los vagones para tener la mejor utilización de su capacidad. No sé cuántos vagones más se puedan agregar a nuestro Metro.

Como las personas tenemos la necesidad y el derecho a movilizarnos, utilizamos las diferentes modalidades existentes, lo que aparentemente satisface la necesidad y soluciona el problema de movilidad.

martes, 10 de septiembre de 2019

Construir, destruir, construir


Por Antonio Montoya H.*

Antonio Montoya H.
Eso es lo que estamos viendo en la ciudad, en los últimos días, en forma notoria, porque por todo Medellín, desde hace algunos años parece que es una constante abrir huecos, cerrarlos, construir aceras, tumbarlas, y así sucesivamente. Esas decisiones son de la Secretaría del Medio Ambiente y la Secretaría de Infraestructura , y por consiguiente del señor Alcalde de la ciudad.

No es un cuento y se observa en forma más que evidente con lo que está ocurriendo en la Avenida Oriental que atraviesa el centro de la ciudad. Allí se realizó una verdadera obra de ornato y embellecimiento con un corredor verde que implicó una gran inversión, que se mostró con orgullo al país y que le valió el reconocimiento ciudadano porque demolió el adefesio arquitectónico de las llamadas pirámides que fueron construidas por otra administración y que fueron siempre rechazadas en la ciudad.

También resaltamos que ambientalmente mejoró la calidad de la vida en el centro, volvieron las aves a posarse en los árboles y miles de personas que pasan a diario por esos lugares hoy disfrutan de la belleza del ambiente. Nuevamente llegamos a creer en la ciudad de las flores.

Pero llegó la horrible noche nuevamente: un día cualquiera del mes de agosto iniciaron nuevos trabajos en ese sector de la Avenida Oriental y un poco también en la vía hacia El Poblado. Vimos con estupor que estaban quitando la vegetación recién sembrada, también las rejas y la división en cemento que servía de protección para que las personas no se pasaran de un lado a otro poniendo en riesgo la vida y dañando el paisaje construido.

De todo ese desastre que están realizando, dan explicaciones a la ciudadanía y entre ellas una que sorprende: —es que por allí pasará el Metroplús y se construirán 5 estaciones (Barrio Colón, Sandiego, San José, La Playa y Catedral). A simple vista, parece lógico y diría uno que el desarrollo y el bienestar general prima sobre la estética, pero este es un caso que no se puede explicar y mucho menos aceptar. Existe una evidente ligereza y despilfarro del dinero público al destruir una obra que demoró varios meses, que afectó la movilidad en grado sumo, que hizo largo y penoso el recorrido por la ciudad de los vehículos y transporte público y que apenas unos meses después la destruyen. Nos preguntamos por qué, si ya se sabía que el Metroplús pasaría por ese sector, no hicieron la construcción a la par o reservaron los espacios de las estaciones. Nos habríamos evitado muchas molestias, tanto la alcaldía como los ciudadanos.

No es aceptable, que un alcalde que lidera una ciudad que lo respeta, permita que sus funcionarios cometan tan absurdos errores, que deja mal parada a la administración, porque la prevención y la planeación ha sido, en Medellín, realizada con responsabilidad y seriedad.

Ya se iniciaron las nuevas obras, es decir construirán nuevamente. Esperamos que, en pocos meses, cuando estén terminadas no salgan a decir que por ahí no eran las estaciones y volvamos a tumbar y a construir.

Juicio señores, Medellín no puede perder el rumbo.