Mostrando las entradas con la etiqueta Libre albedrío. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Libre albedrío. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de mayo de 2025

¿La IA tendrá libre albedrío…?

Fredy Angarita
Fredy Angarita

¿O ya se lo entregamos nosotros?

A comienzos de esta semana, la revista AI and Ethics, publicada por la Universidad de Aalto en Finlandia, reveló un estudio que pone sobre la mesa una inquietud profunda: según sus investigadores, algunas tecnologías de inteligencia artificial ya cumplen con tres condiciones filosóficas clásicas del libre albedrío:

* Intención orientada a objetivos

* Capacidad de decisión autónoma

* Control sobre sus propias acciones

Viviendo en un país profundamente creyente, este tema no es menor. Basta con recordar cómo el libre albedrío está inscrito en las enseñanzas religiosas desde hace siglos: Deuteronomio 30:19, Josué 24:15, Mateo 23:37, Apocalipsis 22:17.

El libre albedrío, para muchos, no es solo una capacidad mental: es un don espiritual. Sin embargo, ahora tenemos que preguntar: ¿Será que la inteligencia artificial está alcanzando un nivel de conciencia, o simplemente estamos viendo el reflejo de todo lo que le hemos enseñado?

Hoy vemos estudiantes que se quejan de profesores que usan IA. Y profesores que acusan a los estudiantes de depender demasiado de ella. Empresas que invierten millones en especializaciones, maestrías y proyectos para escalar con IA. Y, al mismo tiempo, grupos que alertan sobre el impacto ambiental de esta carrera desbordada. Nos asusta la autonomía que puede tener la IA, pero olvidamos algo esencial: llevamos décadas alimentándola. Desde 1943, cuando Warren McCulloch y Walter Pitts crearon el primer modelo matemático de red neuronal. Pasando por 2005, cuando Roger Mougalas acuñó el término big data y se lanzó Hadoop. Y no olvidemos el deep learning (2010), que desató el auge actual.

Han sido más de 65 años enseñándole a los ordenadores a “pensar”. Y mientras tanto, nosotros fuimos entregando voluntariamente nuestras decisiones: contamos nuestra vida en redes, publicamos nuestros gustos, compras, ideas, viajes y hasta amores.

Hoy preguntan si la IA podrá tener libre albedrío. Pero quizás la pregunta correcta sea otra: ¿será que la IA no lo generó sola, sino que fuimos nosotros quienes le entregamos el nuestro?

viernes, 30 de octubre de 2020

Vivimos entre opuestos

José Leonardo Rincón Contreras
José Leonardo Rincón, S. J.*

Vida y muerte, salud y enfermedad, pobreza y riqueza, día y noche, bueno y malo, izquierda y derecha, arriba y abajo, norte y sur, pecado y gracia, blanco y negro, son apenas algunos de los opuestos entre los que nos movemos en nuestra cotidianidad. Lo curioso es que al darles una connotación moral, uno de los dos queda mal parado. Así las cosas, retomando este listado que hice al azar, muerte, enfermedad, pobreza, noche, malo, izquierda, abajo, sur, pecado, negro… serían los “malos” del paseo. No necesariamente, porque si todo fuera así, ¿cuál sería la suerte entonces entre hombre y mujer, millonarios y santafé, soltero y casado, joven y viejo, etcétera?

Todas estas realidades coexisten simultáneamente y son necesarias. Hacen parte de la diversidad, la pluralidad, la diferencia. Y son, finalmente, las que le dan variedad, colorido y sabor a la existencia. ¿Qué tal todos hombres, eternos, solteros, ricos, haciendo lo mismo, comiendo lo mismo? ¡Guácala!

Desde pequeños, poco a poco, conscientes de esta realidad, deberíamos aprender a entenderla, a convivir con ella, a respetarla, a apreciarla, a valorarla, a discernirla. Para eso nos fue dada la libertad, primero para experimentar y vivir, para conocer y entender, reflexionar para optar, para escoger y decidir y también para actuar. No para que otros nos digan cómo tenemos que pensar, qué es lo que tenemos que decir, cómo debemos proceder. No somos clones fabricados en serie. Nuestro reto es ser auténticos y la educación debería gastar sus energías proporcionando los elementos, los insumos, las herramientas para que cada uno en su leal saber y entender actúe de conformidad con su conciencia.

Nos quieren a la brava obligar a que se es blanco o negro y no. Hay variedad de grises, es más, hay muchísimos colores. O somos de Millos o somos Cardenales, no. Soy del Verde. O somos capitalistas o somos comunistas, ¡tampoco!. O Trump o Putin: ¡ninguno! Y aquí, en la política criolla, o del uno o del otro y que venga el diablo y escoja porque a cuál más dañino.

Entonces, a otro perro con ese hueso de la polarización enfermiza y perversa, intolerante y destructiva que está acabando con lo poquito de paz que nos quedaba. ¿Qué es lo quieren esas maquinarias diabólicas?: una guerra civil, que corran más ríos de sangre, más desgracia, más muerte y destrucción. Por las tierras del Tío Sam están en las mismas y quieren dizque colombianizar su proceso electoral, qué barbaridad. Ni que fueran estos sujetos tan maravillosos. Razón tenían cuando nos enseñaron que el que no conoce la historia está condenado a repetirla. Y me da la sensación de que estamos otra vez en 1939, con Hitler, Mussolini, Stalin, Franco… claro, reencarnados en estas tierras de Indias. Y el pueblo, en masa, feliz aplaudiendo a estos “héroes” que irreversiblemente lo conducirán a la debacle. ¿El eterno retorno?