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viernes, 12 de septiembre de 2025

Esos jóvenes italianos

José Leonardo Rincón, S. J.
José Leonardo Rincón, S. J.

La muerte del papa Francisco retrasó unos meses la canonización de estos dos jóvenes italianos, nuevos santos de nuestra iglesia. Lo llamativo no es eso, lo que me llama muchísimo la atención es que los santos jóvenes que tenemos, en su mayoría son de esta nacionalidad y se han distinguido por sus peculiares virtudes.

Luis Gonzaga, jesuita, ha sido reconocido hasta la exageración por la virtud de la pureza, pero lo que no se cuenta casi es que su temprana muerte acaeció porque lejos de ser un angelito sin malos pensamientos, en realidad su celo apostólico lo llevó a cuidar enfermos de la peste hasta que lo contagiaron y falleció heróicamente.

María Goretti, una niña de apenas once años, murió asesinada por un abusador que no logró cumplir sus perversos propósitos. Morir antes que pecar fue la ejemplar convicción de esta mártir de la castidad. Admirable.

Domingo Savio, con tan solo 15 años, alumno de Don Bosco, ha sido un ejemplar referente de que la santidad no es algo imposible de alcanzar.

Y ahora dos Santos muy interesantes: Pier Georgio Frassati, al igual que Carlo Acutis, compañeros de canonización, ambos exalumnos de los jesuitas, con comunes denominadores, jóvenes y laicos. Los dos, de comienzos de siglo, uno del XX y el otro del XXI. Ambos bastante normalitos en su vida de jóvenes: inquieto escalador de montañas uno, milenial encarretado con internet y los videojuegos; el otro, le daban un sentido trascendente a su cotidianeidad: hay que ascender en la vida para ganar a Cristo, decía Pier Giorgio, hay que comunicar por las redes sociales el maravilloso valor y sentido de la eucaristía, afirmaba Carlo.

Tanto Frassati como Acutis llamaban la atención a sus respectivos padres, indiferentes o alejados de la Iglesia, porque eran fieles devotos de la eucaristía diaria, práctica que no se quedaba en un intimísimo pietista, sino que se traducía en una cercanía a los más pobres y desvalidos de la sociedad. El rico papá de Frassati quien siempre lo criticó por vago y holgazán, dice que vino a conocer a su hijo cuando a raíz de su muerte por poliomelitis el templo se abarrotó de pobres y mendigos a quienes cuidaba. Por su parte, Carlo quien morirá de 15 años por leucemia, un genuino influencer que creó páginas web multilingües para promover la eucaristía, como narra Antonia su mamá, también: «Vivíamos en el centro de Milán, en un edificio rodeado de mendigos. Él quería ayudarlos, hablar con ellos, llevarles comida y mantas».

En su canonización, el papa León dijo de ellos: “son una invitación para todos nosotros, especialmente para los jóvenes, a no desperdiciar nuestras vidas, sino a encaminarlas hacia lo alto”. Así las cosas, tenemos estos jóvenes italianos, modelos verdaderamente inspiradores que nos evidencian que se puede ser santo viviendo auténtica y coherentemente la vida, amando a Dios y sirviendo a los demás. Amar y servir, ¡ese es el lema!

viernes, 24 de mayo de 2024

Un santo en tenis

José Leonardo Rincón Contreras
José Leonardo Rincón, S. J.

Bien puestecitos, bien peinaditos, con su sotana o hábito religioso bien planchado y con una aureola encima de sus cabezas, así nos quedamos con la imagen de los santos, hombres y mujeres, virtuosos, elegidos de Dios desde antes de nacer, sacerdotes y religiosos, realmente excepcionales… es la idea que tenemos y que resulta incompleta y hasta inexacta.

Las hagiografías se han encargado de ensalzarlos y potenciar, si no exacerbar, sus bondades, de modo que ser santo pareciera ser el privilegio de unos pocos y no la común vocación a la que todos hemos sido llamados: “sed santos como vuestro Padre Celestial es santo…”. Resulta entonces ser un propósito muy fregado de alcanzar. Y resulta que no… que todos ellos y ellas han sido como nosotros, de carne y hueso, con cualidades y defectos, diríamos bastante normalitos, solo que se propusieron ser mejores seres humanos y estuvieron muy conectados espiritualmente con Dios.

Por eso, el anuncio de que Carlo Acutis, va a ser canonizado, me ha erizado, como diría la Amparito Grisales. Y no puede ser para menos pues se trata de un pelado italiano, que nació en 1991 y se murió solo con 15 años, estudiante del colegio jesuita Leon XIII de Milán, guapo, simpático, a quien se lo llevó una leucemia fulminante. Su cuerpo, incorrupto, se puede ver en una urna de cristal y lo muestra de informal chaqueta, bluejeans y tenis…como cualquier adolescente contemporáneo. Si viviera, sólo tendría 33 años, o sea que yo podría haber sido perfectamente su papá. ¡No friegues! ¿Y ya santo?

Los santos jóvenes siempre impactan. Como Domingo Savio que también murió quinceañero y supe de él desde muy niño por la amistad de mi mamá con algunos sacerdotes salesianos, o Estanislao de Kostka un novicio jesuita polaco a quien particularmente le profeso especial devoción, o los otros dos de la tríada jesuita joven: el belga Juan Berchmans o el también italiano Luis Gonzaga a quien como la joven Maria Goretti los han puesto como modelos de pureza. Bernardita Soubirous, la francesa de Lourdes o Francisco y Jacinta los portugueses de Fátima… ¡Qué barbaridad! Y nosotros aquí, faltándonos mucho pelo pal moño.

Sorpréndanse: Carlo, milenial, goloso de la nutella, deportista futbolista, fanático del Pokemon, pero sobre todo de los videojuegos en internet, programador informático, creó su propia web para difundir entre sus amigos las devociones a María y la eucaristía, evento diario al que no faltaba, “autopista para ir al cielo” pues “estar siempre unido a Jesús es mi proyecto de vida” era su lema. Invitando además a ser auténticos decía también: “todos nacen como originales, pero muchos mueren como fotocopias”, ¿qué tal? Será el patrono del internet a quien ya llaman el “influencer de Dios”. Su mamá estará en la ceremonia de canonización.

La corta pero intensamente vivida vida de Carlo vale la pena conocerla. Un santo cercano, tan parecido a nuestros jóvenes, vale la pena que lo conozcan y tengan como asequible referente. Un santo en tenis. Excelente.