Luis Alfonso García Carmona
Para salvar a Colombia de la hecatombe que significaría la continuidad del narcorégimen de Petro, y construir la “Patria milagro” que queremos, ha lanzado Abelardo de la Espriella un juicioso programa de gobierno, en cuyo primer punto compromete su acción a combatir las siguientes amenazas que se ciernen sobre nuestra querida Patria:
- a) El hambre
- b) El autoritarismo
- c)
La violencia criminal
- d) La corrupción política; y,
- e)
La penetración del narcotráfico
Mientras el heredero
del régimen y candidato de las FARC se refugia en sus bases prepagadas y
constreñidas por la fuerza de las armas, los representantes de las viejas
estructuras políticas se ocupan de seguir buscando respaldos de la
desacreditada clase política en un torpe intento de cerrar el paso de Abelardo
hacia la primera vuelta. Es decir, continúan aferrados a las prácticas que
alejaron a las masas de los anquilosados partidos, a las componendas a
espaldas del pueblo, aunque ellas signifiquen el trueque de valores y
principios por unos cuantos votos.
Olvidan los
contradictores de Abelardo que las ideas, los principios, los valores
fundacionales siempre prevalecerán sobre coaliciones basadas en intereses
personales de corta duración.
Para conjurar la amenaza
de hambre y miseria que nos deja Petro como legado, se hará un drástico
recorte en el tamaño del Estado, se eliminarán los gastos superfluos y, gracias
a este ahorro, se podrá reducir los impuestos a empresas y personas naturales;
se incentivará la inversión nacional y extranjera, se generarán nuevos empleos,
se aumentará la producción de alimentos mediante impulso a la empresa privada
en el campo. Se desarrollará el país pensando en los sectores más necesitados,
como los niños que carecen de una alimentación completa en sus primeros años,
los ancianos sin pensión de vejez, las madres solteras sin recursos.
No habrá lugar para excesos
de la autoridad en el gobierno de De la Espriella. Se respetará la
Constitución y las leyes, se gobernará para todos los colombianos, no sólo para
quienes voten por Abelardo. No se repetirá la usurpación de funciones
legislativas o judiciales por el poder ejecutivo como ha venido ocurriendo.
Se podrá ejercer
libremente la oposición y se garantizará el derecho de expresión y la
protesta callejera, siempre y cuando se realice pacífica y ordenadamente, sin
agresiones a la fuerza pública, daños a la estructura urbana o bloqueos que
impidan la libre circulación de la población. Asimismo, se garantizará la libertad
de prensa.
La violencia
criminal tiene sus días contados. Se reactivarán todas las órdenes de
captura expedidas por los administradores de justicia. Se crearán bloques de
búsqueda especializados para combatir la corrupción, el reclutamiento de
menores y los actos de terrorismo. Habrá apoyo a los jueces y fiscales en su
tarea y acuerdos con la Rama Judicial para implantar una política que conduzca
efectivamente a la disminución de la actividad delictiva. Fortalecimiento de la
fuerza pública, especialmente el área de inteligencia y modernización de
equipos, armamentos, será una tarea prioritaria, para lo cual se restablecerán
relaciones con el estado de Israel, y Colombia se afiliará al “Escudo de las
Américas” propuesto por Donald Trump. Igualmente, con Ecuador se suscribirá
un programa conjunto de los dos países para combatir el narcoterrorismo
fronterizo y levantar las recientes sanciones arancelarias.
Dentro de la
normatividad, se procurará el cierre de la JEP que solamente se ha
dedicado a brindar impunidad a los facinerosos de la guerrilla y a perseguir a
los héroes de la Patria, soldados y policías, que cometieron el delito de combatirlos
en defensa de la soberanía y el orden.
Esta acción contra la
delincuencia incluye modificar el sistema carcelario para que los
centros de reclusión dejen de ser universidades del crimen y origen de
extorsiones a la población a través de celulares. Su construcción se entregará
a concesionarios privados y su vigilancia a un grupo constituido por veteranos
y reservas de la fuerza pública, eliminando el INPEC.(No habrá más parranditas
como la de la cárcel de Itaguí).
La guerra a la
corrupción es una de las propuestas que con mayor tesón ha promovido el
candidato de la Espriella, en la cual lo acompañan los colombianos. Se propone
castigar con más severidad este cáncer de la administración pública,
investigarlo a fondo con la ayuda de la Dian y de un bloque especializado de
búsqueda. La Presidencia de la República dirigirá las investigaciones hasta
poner los responsables a disposición de la Justicia y lograr la recuperación de
los bienes del Estado que hayan sido defraudados.
Es consciente Abelardo
de que mientras el narcotráfico siga creciendo como en los últimos 4
años, la criminalidad seguirá aprovechando ese enorme combustible para sus
fechorías. Por eso el compromiso del “tigre” es fumigar hasta la última mata de
coca, sin importar donde se encuentre. Se acompañará de un programa de siembra
de cultivos lícitos y de ayuda a los campesinos con presencia del Estado en
cada zona.
Nos reconforta que, en
medio de tanta palabrería insulsa y tan repugnante exhibición de celos
electorales y mezquinas manipulaciones, exista un líder dispuesto a jugarse
todo; su vida, su patrimonio, su tranquilidad, para salvar a Colombia.
Tenemos dos alternativas: Seguir indiferentes ante la suerte de la Nación y votar para que todo siga igual, como en el Gatopardo, o tomar una decisión después de estar bien informados, y acompañar a Abelardo en la salvación de Colombia y en la construcción de la “Patria milagro” que nos merecemos.
