Luis Alfonso García Carmona
Me siento muy honrado y comprometido con quienes han
tenido la deferencia de consultarme por qué debemos votar por Abelardo de la
Espriella en las próximas elecciones y, en consecuencia, paso a darles
respetuosamente mi opinión al respecto.
Hay que partir de varias premisas antes de escoger la
alternativa que más convenga a los intereses superiores de la República, no
a nuestros particulares gustos o prejuicios.
1.- Estas elecciones son totalmente diferentes de todas
las anteriores, ya que no se limitan al cambio de unos personajes por otros o a
la rotación de un partido por otro en la dirección del país. Rotundamente no.
Lo que aquí entra en juego es nada menos que el futuro del país: Si
queremos un régimen de libertades, de democracia y de respeto a la
normatividad o que se profundice el régimen petrista que nos ha dado
muestras de todo lo contrario. Si buscamos una patria donde se respete la
vida, la propiedad privada, la libertad de empresa, la familia, el derecho de
los padres a dirigir la educación de sus hijos, el derecho a un sistema
eficiente de salud, la dirección del Estado en busca del bien común, o, si
por el contrario, nos conformamos que todo siga igual o peor con un candidato
cuyo programa es profundizar los cambios del régimen actual. Si el dilema es de
tal profundidad no podemos escoger con el corazón sino con el cerebro. Nuestro
voto debe ser por la supervivencias del país, no para llevar a la Presidencia a
quien más nos guste por razones personales.
2.- Si resumimos las noticias de los últimos 4 años,
llegamos a la conclusión de que el país ha llegado a un estado de descomposición
moral y material como jamás habíamos podido imaginar. Reconstruir todos los
aspectos de la vida en sociedad después de semejante catástrofe requiere de un líder
de condiciones excepcionales acompañado de un eficiente equipo de
colaboradores con la preparación adecuada y sin los vicios de quienes han
tenido la responsabilidad de evitar semejante degradación. Francamente hasta el momento no hemos
encontrado quienes puedan superar a la dupla De la Espriella-Restrepo para tan
desafiante reto.
3.- A partir de la claudicante firma del Acuerdo de La
Habana y del desvergonzado robo del plebiscito que lo aprobó en contra de la
voluntad del pueblo soberano, comenzó el proceso de descomposición del país, el
cual se ha exacerbado en lo que va del actual período presidencial. Se
incrementó el cultivo y exportación de la coca, la corrupción propiciada
desde el propio gobierno, la impunidad para los criminales, la inseguridad de
la población, la destrucción de la economía , el déficit fiscal, las cargas tributarias
y laborales para los generadores de empleo, el derroche de los recursos
públicos, el desmoronamiento de la fuerza pública, la milicianización del
territorio nacional mediante el crecimiento inusitado de grupos ilegales,
Esta labor destructiva exige, para su corrección, un equipo con programas
claros y contundentes, con estrategias sin fisuras internas en su adopción, con
ejecutores hábiles en las distintas materias de la administración pública y sin
compromisos con las viejas estructuras partidistas que permitieron – por activa
o por pasiva – que llegáramos hasta el borde del abismo. No es racional confiar
esta misión al amigo de las FARC o a quienes comparten algunas de sus
propuestas, justificándolas prometiendo que van a gobernar con los diferentes o
con los que no piensan como nosotros.
4.- Tenemos la obligación de exigir al próximo gobierno
que trabaje con las personas más idóneas y preparadas en las distintas
especialidades de la gestión pública y, por supuesto, no podemos incurrir
en el tremendo error de volver a elegir a un guerrillero o a quien , por
razones puramente electoreras, esté dispuesta a renunciar a sus principios para
aceptar las propuestas de los enemigos del país
en materias tan graves como las de la seguridad la justicia y el respeto
a los valores fundacionales de nuestra nación.
Ya Abelardo de la Espriella sentó un rotundo
precedente al designar como su fórmula presidencial al Dr. José Manuel
Restrepo quien, además de sus amplios conocimientos en materia económica,
tiene todos los atributos para ocupar el solio de Bolívar en caso de ausencia
del presidente. Es ésta la función esencial del vicepresidente a la luz de la
Constitución. No es, pues, una moneda de cambio para conseguir adhesiones
electorales como lo han hecho sus contradictores.
5. En opinión de
la mayoría de los colombianos los entes con peor imagen siempre resultan
ser los políticos y el Congreso. Sin embargo, en el proceso electoral,
merced a los distintos tipos de presión que se ejercen sobe los potenciales
electores, resultan elegidos los mismos de siempre, los que tienen como
profesión vivir del presupuesto del Estado. Esta fatal tendencia nos conducirá
al hundimiento total de la Democracia, pues es precisamente el argumento
utilizado por la extrema izquierda para sustituir la democracia por el
régimen totalitario y comunista. Como lo ha proclamado el candidato De la
Espriella, nuestra campaña es totalmente independiente de la vieja
politiquería. Por ello no ha aceptado financiación de los grandes
capitalistas ni recibe órdenes de ningún cacique político.
Tiene sus manos libres para poner en marcha las reformas
que se requieren para la reconstrucción integral de la nación. Puede traer a su
equipo a los mejores hombres y mujeres, escogidos con base en meritocracia,
no en recomendaciones políticas o en cálculos electoreros como se observa en
las otras campañas. Nos corresponde a los colombianos respaldar esa creativa y
salvadora iniciativa, para que sea “el voto de opinión” y no el voto
cautivo el que defina estas elecciones. No seamos esclavos de nuestras propias
inclinaciones personales o partidistas ni nos dejemos impresionar de los cantos
de siena que invitan a votar por lo que ya ensayamos sin éxito alguno: los
gobiernos de centro, la infiltración del santismo, las ambiciones
egoístas de algunos aspirantes, la perpetuidad de las desacreditadas mañas
políticas en la labor de gobernar.
Finalmente, recomiendo que apoyemos a Abelardo y al país desde
la primera vuelta pues existe el riesgo de que Cepeda haga alguna jugada
para ganar en la primera. Si lo hacemos y ganamos, evitaremos que se gasten las
enormes fortunas que tienen a su disposición para ganar en la segunda vuelta si
no lo hacen en la primera. No es momento para dubitaciones o indecisiones. La
Patria nos llama por última vez.
