Luis Alfonso García Carmona
Estimado compatriota:
El cúmulo de
bestialidades cometidas por la banda criminal que rige los destinos de la
Patria ha llegado al extremo de pretender dejar en la calle a los pensionados y
a los trabajadores que ahorran para algún día disfrutar de su pensión de vejez.
Por medio del Decreto
0416 de 2026 ordena el tirano a los fondos de ahorro que transfieran a
Colpensiones los ahorros que administran de los trabajadores y pensionados
en un plazo máximo de 30 días, ya que Colpensiones necesita ese dinero para
atender al pago de las pensiones. No tiene ningún fundamento en la realidad ni
en la normatividad semejante esperpento jurídico, sólo en su demoníaco
propósito de gastarse el ahorro de los colombianos para ganar unas elecciones
que considera perdidas por su candidato Cepeda.
Colpensiones recibe los
aportes de 2.969.700 trabajadores, lo cual debe ser suficiente para atender al
pago cumplido de las pensiones. No necesita, en consecuencia, apoderase de los
ahorros que los trabajadores han confiado a los fondos privados.
Medidas de esta
naturaleza están prohibidas en nuestra Constitución. Vale la pena anotar que,
de conformidad con el artículo 148 ibidem, “No se podrán destinar ni
utilizar los recursos de las instituciones de la Seguridad Social para fines
diferentes a ella.”
Precisó el presidente
de la Asociación de Fondos Privados que la reforma pensional está suspendida
y que los ahorros solamente se podrán entregar a los pensionados, no al Estado,
para que haga cualquier uso de tales recursos, que son de exclusiva propiedad
de trabajadores y pensionados.
El asalto no termina
allí. Según las declaraciones del presidente del Comité Autónomo de la Regla
Fiscal, Juan Carlos Ramírez, el gasto exagerado de este Gobierno y la
expansión nunca vista de la deuda pública, contratada con intereses impagables
para un país como Colombia, nos llevará a un default o quiebra inminente
del Estado. Quiere ello decir que el Estado no podrá atender en el futuro sus
compromisos y entraremos en una crisis imparable.
* Ajuste histórico: el
próximo gobierno deberá realizar un ajuste fiscal cercano al 4 % del
Producto Interno Bruto (PIB).
* Insostenibilidad de
la deuda:
Ramírez señaló que, incluso cumpliendo estrictamente con la regla fiscal, la
sostenibilidad de la deuda no está garantizada bajo las condiciones actuales.
* Déficit preocupante: el
déficit fiscal se estima en un 6.7 % del PIB. Se critica que el Gobierno
actual sobreestima los ingresos y subestima los gastos necesarios para el
funcionamiento del Estado.
* Esfuerzo prolongado: este
ajuste de 4 puntos del PIB no puede ser de un solo año; Ramírez advirtió que el
esfuerzo debe sostenerse durante al menos cuatro años para estabilizar
la trayectoria de la deuda y evitar una "senda explosiva" que
comprometa el futuro financiero.
* Riesgo de default: de no
materializarse estos ajustes, el país entraría en un camino de inestabilidad
que conduce inevitablemente a una situación de impago de sus obligaciones.
Estas catastróficas
conclusiones nos deben mover a todos los colombianos de bien a salir en las
próximas elecciones a defender nuestros legítimos derechos de una manera
efectiva. Si este Gobierno no puede o no quiere adoptar las drásticas medidas
que se requieren para libranos de la quiebra y la miseria, votemos en masa para
ganar en primera vuelta con Abelardo de la Espriella. Así lograremos conjurar
la amenaza el próximo 8 de agosto cuando el nuevo presidente, por decreto,
derogue todas las barrabasadas aprobadas por el régimen petrista. No es el
momento para seguir atendiendo la crisis generalizada del país con tibieza, con
la prolongación de inútiles diálogos, con la reunión de santistas,
progresistas y expetristas en un amasijo de dispersas opiniones. No, mil
veces no. La patria requiere un liderazgo fuerte, mano dura con el
crimen, sabiduría a la hora de salir de esta monumental crisis y coraje
para enfrentar toda clase de peligros que se ciernen sobre el pueblo
colombiano.
