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martes, 22 de septiembre de 2026

De cara al porvenir: la Colombia fluvial

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan Gonzalez Carvajal

Colombia: el país que le dio la espalda a sus ríos

Colombia no es un país de carreteras. Es un país de ríos. Y lo hemos olvidado. Tenemos una de las redes fluviales más densas del planeta, y al mismo tiempo una de las más subutilizadas. Ese es el inventario que hoy casi nadie conoce.

1. El inventario que no conocemos

De acuerdo con el Ministerio de Transporte, Cormagdalena y el Plan Maestro Fluvial, la red fluvial nacional tiene una extensión de 24 725 kilómetros.

De esos:

* 18 225 km son navegables al menos parte del año, el 74 % de la red.

* 7063 km son navegables de forma permanente por embarcaciones mayores.

* 6500 km no son navegables.

Distribuidos en 4 grandes intendencias fluviales:

* Orinoco: 6736 km navegables.

* Amazonas: 5642 km navegables.

* Atrato: 3077 km navegables.

* Magdalena: 2770 km navegables.

Colombia tiene 22 ríos principales y 26 ríos formalmente navegables, entre ellos el Magdalena (1538 km), Cauca (1350 km), Meta, Guaviare, Putumayo (1600 km navegables, el más usado en la Amazonia), Caquetá, Atrato y San Juan.

Sin embargo, hoy menos del 1 % de la carga nacional se mueve por río. En 2014 fueron 300 millones de toneladas movidas por todos los modos en el país: eso es lo que mueve el Mississippi en 2,5 días y el Rin en 4 días. El carretero mueve el 73 %, el férreo el 26 %.

Mientras tanto, más de 2 millones de personas dependen del transporte fluvial, muchas de forma exclusiva, y pagando una logística 5 a 10 veces más cara que en el centro del país.

Como dijo en su momento la ministra de Transporte en el Rivercity Global Forum 2025 en Montería: “Tradicionalmente lo que hemos hecho es abandonar la Colombia antigua. Olvidamos que somos un país de ríos. Los ríos siguen sin ser protagonistas de nada”.

2. El potencial desperdiciado para conectar el centro con la periferia

El río Magdalena solo tiene capacidad para mover 530 millones de toneladas de carga al año. Un solo convoy fluvial de un remolcador más 6 barcazas mueven 7200 toneladas, equivalente a 240 tractomulas, con fletes 30 % a 40 % más baratos y 20 millones de toneladas menos de CO2 al año.

Ese es el modelo que necesitamos para romper el aislamiento estructural:

a. De autopistas de asfalto a hidrovías:

Entender los ríos como lo que son: autopistas naturales que requieren 5 veces menos inversión que una carretera. El plan actual del Gobierno prevé 500 000 millones de pesos para 105 muelles y 2,2 billones para 5 obras de mejoramiento fluvial.

b. Sistema intermodal real:

El Magdalena recorre 13 departamentos y 128 municipios, produce el 80 % del PIB, el 80 % de la población y el 70 % de la energía del país. Conectarlo con el río Meta es conectar Buenaventura (Pacífico) con Puerto Ordaz en Venezuela (Atlántico). Ese proyecto, valorado en 250 000 millones, permitiría mover 5 millones de toneladas/año entre dos océanos.

c) Tres acuapistas nacionales:

Ya identificadas por Invías:

- Pacífico: ríos Atrato y San Juan más los esteros del Cauca y Nariño.

- Orinoquia: ríos Meta, Orinoco y Guaviare.

- Amazonia: ríos Putumayo y Amazonas.

Con navegación satelital nocturna, se ahorra 30 % del tiempo de viaje. Hoy no se puede navegar de noche, las embarcaciones son obsoletas y la infraestructura portuaria es pésima.

Detonar el desarrollo no es hacer más carreteras hacia Bogotá. Es llevar Bogotá hacia los ríos.

3. Los ríos fronterizos: nuestra frontera líquida se está muriendo

Colombia comparte más de 3000 km de ríos fronterizos y todos están en riesgo.

Con Venezuela: Orinoco, Meta, Guaviare, Arauca, Atabapo.

La cuenca del Orinoco es la más extensa y la más deteriorada. Los estudios de WWF (World Wide Fund for Nature) muestran que las peores condiciones están en Alto y Medio Meta, Alto Guaviare, Arauca y Casanare por pérdida de cobertura natural, deforestación y minería para infraestructura petrolera. En el Vichada, la cuenca del Bita, sitio Ramsar más grande del país con 824 500 hectáreas, se mantiene 95 % intacto, pero ya sufre sobrepesca y tráfico ilícito.

Con Ecuador y Perú: Putumayo y Amazonas

Aquí hay dos amenazas: contaminación y pérdida del río.

La Procuraduría alertó en 2024 por contaminación por mercurio en 10 departamentos, incluidos Putumayo, Amazonas y Guainía, por minería ilegal. En el Caquetá, Putumayo y Vaupés, el mercurio y el cianuro ya se transmite por leche materna en comunidades indígenas.

Y la más grave: El Amazonas se está yendo de Colombia. Desde 1993, el Laboratorio de Hidráulica de la UNAL advirtió que 70 % del caudal fluía por el canal peruano y solo 30 % por el colombiano. Hoy ese 30 % cayó a 19,5 %. Si no hay dragado binacional y espolones sumergidos, Leticia dejará de ser ciudad ribereña. Esa es la raíz del conflicto actual por la isla Santa Rosa / Chinería con Perú: el río cambió, no la frontera.

La recomendación de los investigadores es clara: “Este no es un río solo de Colombia ni de Perú, es compartido, y toda intervención requiere diálogo y coordinación entre los dos países”.

Con Panamá: Atrato

Declarado sujeto de derechos por la Corte Constitucional, pero con intoxicación por mercurio comprobada en comunidades aledañas y sin plan de restablecimiento de cauce ejecutado.

Conclusión: ¿qué hacer?

1. Declarar las hidrovías como infraestructura nacional estratégica, igual que las 4G. Con mantenimiento y dragado permanente.

2. Intermodalidad obligatoria: todo puerto marítimo (Cartagena, Barranquilla, Buenaventura, Tumaco, Puerto Antioquia) debe tener conexión fluvial y férrea. No más modelo solo camión.

3. Gobernanza binacional fluvial: tratados operativos con Venezuela, Perú, Ecuador y Brasil para dragado conjunto, control de mercurio y monitoreo hidrometeorológico. Sin eso, perderemos Leticia y el Amazonas.

4. Flota y puertos verdes: modernizar barcazas, 32 inspecciones fluviales y navegación nocturna satelital.

Colombia tiene 24 700 km de autopistas líquidas gratuitas que ya hizo la naturaleza. Seguir dándoles la espalda cuesta más que recuperarlas: nos cuesta la conexión entre la Colombia andina y la Colombia profunda, y nos cuesta la soberanía misma en nuestras fronteras.

Los ríos secundarios o afluentes en Colombia son aquellos que desembocan en las grandes corrientes principales. Destacan importantes afluentes de las cuencas del Magdalena, el Cauca, el Orinoco y el Amazonas y la vertiente Pacífica. fundamentales para la red hídrica del país descrita por el Ministerio de Ambiente.

Afluentes del Río Magdalena y Cauca

* Río Nechí: Recorre Antioquia y desemboca en el río Cauca.

* Río La Vieja: Fluye entre Quindío y Valle del Cauca, tributario del Cauca.

* Río San Juan de Micay: Ubicado en la región pacífica / suroccidental.

* Río Bogotá: Afluente importante del Magdalena en su alto - medio curso.

* Río Sogamoso: Formado por la unión del Suárez y el Chicamocha, desemboca en el Magdalena.

* Río Saldaña: Nace en la cordillera Central y alimenta al Magdalena en el Tolima.

* Río Sinú.

* Río San Jorge.

* Río Nechí.

* Río Nare.

* Río Porce.

Afluentes de la Orinoquia y Amazonia

* Río Guaviare: uno de los ríos más largos del país, afluente directo del Orinoco.

* Río Meta: arteria principal de los Llanos Orientales que vierte sus aguas al Orinoco.

* Río Vichada: fluye por la Orinoquía antes de unirse al Orinoco.

* Río Apaporis: importante afluente del río Caquetá en la zona amazónica.

* Río Caguán: recorre el Caquetá y desemboca en el río Caquetá principal.

Afluentes de la vertiente pacífica

* Río Patía.

* Río Mira.

* Río Baudó.

* Río San Juan.

Desde hace ya varios decenios, el doctor Mariano Ospina Hernández propuso y diseñó la integración fluvial de Suramérica, proyecto explorado desde Humboldt, Chandless, Paul y Constantin Georgescu y Luis Cincinato Bollo.

Iniciativas que deberían servir de detonante a un gran proceso de integración subcontinental.

martes, 21 de marzo de 2023

Cibercivilización

Pedro Juan González Carvajal
Por Pedro Juan González Carvajal 

Para Parag Khanna en su extraordinario libro “Conectografía”, estamos ante un nuevo conjunto de realidades, que desbordan todo lo previsible.

“En un principio, internet era un lugar al que acudíamos; ahora es un espacio en el que estamos, una norma universal tan omnipresente como disponer de un medio de intercambio (el dinero), un sistema de creencias (la religión), o un régimen político (el gobierno). La hiper conectividad es un nuevo entorno cultural para todas las conductas humanas. No obstante, el número de internautas supera al de ciudadanos de cualquier país y al de creyentes de cualquier religión”.

Muchos de nosotros fuimos instruidos en nuestro proceso educativo, respaldados en el modelo educativo francés e influenciados grandemente por la lógica Newtoniana causa-efecto, lo que condicionó nuestra forma de ver el mundo y la manera de interactuar con él, de modo que la mayoría de nuestras actuaciones dependía de que superáramos una actividad antes de comenzar a emprender otra, lo cual tenía su respaldo en un manejo del tiempo lineal, debido a la tecnología mecanicista de la época y a los ritmos establecidos y respetados socialmente.

Con el avance de la tecnología y la popularización del uso de ciertos medios de comunicación, prácticamente las barreras de tiempo y espacio fueron superadas y el ahora, “The Now”, es el vector que guía todas las actividades humanas, generando fronteras y abismos no solo territoriales, económicos y políticos, sino y por, sobre todo, conceptuales, entre los cuales se destaca la redefinición de la noción de distancia.

La relación causa-efecto es reemplazada por la simultaneidad y la multiplicidad de acontecimientos que configuran nuestro día a día y que transcurren libremente entre todas nuestras vidas y relaciones de manera espontánea, donde su velocidad y el entrecruce de medios, genera una realidad que muchas veces va más rápido que nuestra capacidad siquiera de percibirla, de reconocerla y mucho menos de entenderla.

La hibridación de las tecnologías con lo humano genera una nueva realidad y un nuevo papel del humano con relación a los otros humanos, modificando estructuralmente el concepto de sociedad, involucrando conceptos nuevos como los de red, los de nodo, los de comunidad, que ponen en evidencia y en contradicción conceptos como el de derecho a la información y el derecho a la intimidad que hoy están en franca contradicción.

Humano y profesional de hoy que no esté preparado y habilitado para manejar muchas situaciones al mismo tiempo, estará OUT de la órbita social y empresarial, con las consecuencias que ello implica, pues se tratará de un nuevo tipo de obsolescencia.

Pronto comenzaremos a evidenciar una crisis de las posturas deterministas en todos los órdenes, pues éstas fueron planteadas para un mundo que ya no es.

La globalización digital está reconfigurando el mundo, según sostiene Jaron Lanier, pionero de la realidad virtual.

La conectividad le permite al individuo establecer relaciones con quien quiera, sin amarrarse estrictamente a los amarradijos de antaño como la familia, la religión, el partido político, el escenario geográfico, etc.

La nueva ciber civilización no da espera ni tregua. Solo quienes posean la mente abierta y quienes nazcan inmersos en ella, podrán sobrevivir.