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martes, 9 de junio de 2026

De cara al porvenir: patriotismo vs. patrioterismo

Pedro Juan González Carvajal
Pedro Juan González Carvajal

Decir “yo amo a mi país” puede significar dos cosas opuestas. En un caso, expresa un vínculo maduro con la comunidad política a la que se pertenece. En el otro, es un grito que busca silenciar, excluir y justificar abusos. La primera actitud se llama patriotismo. La segunda, patrioterismo. Confundirlas es peligroso: bajo la bandera del amor a la patria se han cometido tanto los actos más nobles como los más vergonzosos de la historia. Distinguirlas no es semántica, es una defensa de la democracia.

1. Patriotismo: amor crítico y responsable

El patriotismo es el afecto por la propia comunidad política, pero no es un amor ciego. Tiene tres componentes clave:

a. Apego a valores, no a símbolos: el patriota ama la libertad, la justicia y la igualdad que su constitución promete, no solo la bandera o el himno. Por eso puede criticar al Gobierno de turno cuando traiciona esos valores. Ama al país que debería ser, y trabaja para acercar el país real a ese ideal.

b. Incluyente: entiende que la nación es plural. Cabe el indígena, el inmigrante, el opositor, el que piensa distinto. La patria no es de un partido ni de una raza. El patriotismo suma, no resta.

c. Responsabilidad: se traduce en deberes concretos: pagar impuestos, respetar la ley, votar informado, defender al débil, cuidar lo público. El patriota pregunta “¿qué puedo hacer yo por mi país?”, no solo “¿qué me da el país?”.

El patriotismo acepta la autocrítica. Reconocer los errores históricos como la esclavitud, violencia, corrupción no es traición, es el primer paso para repararlos y no repetirlos.

2. Patrioterismo: el uso instrumental de la patria

El patrioterismo es la deformación del patriotismo. Toma sus símbolos, pero vacía su contenido ético. Sus rasgos:

a. Apego a símbolos, no a valores: reduce la patria a trapos, himnos y fechas. Exige ponerse la mano en el pecho, pero no exige honradez ni respeto a la ley. Confunde forma con fondo.

b. Excluyente y tribal: define la patria como “nosotros contra ellos”. Quien critica es “vendepatria”, “traidor”, “apátrida”. Sirve para crear un enemigo interno y justificar la persecución. El patrioterismo necesita un chivo expiatorio para mantenerse vivo.

c. Acrítico y obediente: No tolera el disenso. “Mi país, con razón o sin ella”. Defiende al Gobierno no porque sea justo, sino porque es “el nuestro”. Se usa para blindar al poder de cualquier control.

d. Chovinista: Cree que su país es superior por naturaleza y que los demás deben someterse. De ahí al expansionismo y la xenofobia hay un paso.

El patrioterismo es ruidoso. Se manifiesta en discursos, desfiles y arengas. Busca aplauso, no transformación. Es rentable políticamente porque apela a la emoción más básica: el miedo al otro.

3. Diferencias clave en la práctica

Ante la crítica: la escucha y la usa para mejorar. La censura como “traición”.

Ante el extranjero: coopera y aprende. desprecia y teme.

Ante la ley: la respeta, aunque le duela. La viola si “conviene a la patria”.

Ante la historia: reconoce luces y sombras. Inventa un pasado glorioso sin manchas.

Objetivo: construir un país más justo. Mantener al grupo en el poder.

Lenguaje: “Nosotros podemos mejorar”. “Ellos nos quieren destruir”.

4. Por qué importa la distinción

El patrioterismo ha sido la coartada favorita de dictadores y corruptos. ¿Cómo cuestionas un robo si se hizo “en nombre de la patria”? ¿Cómo defiendes derechos humanos si el que los exige es “enemigo de la nación”? Alemania nazi, las dictaduras latinoamericanas y varios nacionalismos actuales usaron patrioterismo para suspender libertades.

El patriotismo, en cambio, fue el motor de las independencias, de los derechos civiles y de la resistencia contra tiranías. Cuando un ciudadano denuncia corrupción -porque ama a su país-, ejerce patriotismo. Cuando un político llama “apátrida” al periodista que lo investiga, ejerce patrioterismo.

La patria no necesita hinchas de estadio que solo gritan y agreden al árbitro. Necesita ciudadanos adultos que la cuiden, la critiquen y la empujen. El patriotismo es incómodo: obliga a mirar los defectos propios. El patrioterismo es cómodo: siempre la culpa es del otro.

Una república sana fomenta el primero y desconfía del segundo. Porque el amor verdadero a un país se demuestra corrigiéndolo, no tapando sus vergüenzas con una bandera gigante. Y porque sin patriotismo crítico, la patria se queda solo con patrioterismo. Y eso ya no es patria: es pretexto.

jueves, 5 de diciembre de 2024

Ni ingeniudad ni indiferencia

Luis Alfonso García Carmona
Luis Alfonso García Carmona

Indudablemente si queremos salir de esta profunda crisis que nos agobia requerimos altas dosis de racionalidad así como de patriotismo para convertir nuestra tradicional pasividad en un avasallador movimiento para derrocar el régimen de la corrupción y desterrar del poder a los delincuentes y corruptos que lo apalancan.

Así lo han entendido destacados pensadores cuyas sabias admoniciones debemos tener en cuenta en esta hora de trascendentales decisiones:

“¿Vivimos en una democracia? La respuesta es que estamos en una democracia formal pero no real. Los corruptos ejercen un poder desmedido sobre las instituciones. Necesitamos creer que este país puede ser el lugar donde las personas construyan su proyecto de vida y prosperen.” (Miguel Gómez Martínez, Portafolio)

“Sin la complicidad del régimen los violentos no habrían podido extender su sanguinario influjo por casi todo el país, ni con sus inmensas fortunas permear la política y alterar los resultados electorales, ni tendríamos a un exagente de la subversión de gobernante.” (Alberto Abello, El Nuevo Siglo)

“Estamos a tiempo. Pero para lograrlo, debemos despertar del letargo y asumir la responsabilidad. Necesitamos acción. Necesitamos compromiso. No hay margen para la indiferencia. Porque un país que se queda sin soñadores, tarde o temprano, se queda sin alma.” (Camilo Guzmán, La República)

“En Colombia el Estado es ineficiente y corrupto e impone múltiples trabas, creando privilegios de los que gozan algunos y que paga toda la sociedad, y para muchas corrientes políticas, el ejercicio Milei resulta un camino.” (Carlos Ronderos, La República)

“Los partidos, vaciados de significado, son maquinarias de exclusión del talento, centradas en su autosostenimiento y supervivencia.” (José Rosiñol, The Objective)

“El reto es nada menos que una batalla política y cultural contra una muy peligrosa visión que se asemeja al marxismo en la negación de la libertad individual. Una quimera que busca equidad de resultados en la vida, en vez de igualdad de oportunidades para alcanzar el potencial de las capacidades y talentos de cada ser humano, algo antinatural y que desafía el sentido común. Por eso el mundo se está rebelando contra esta corriente que amenaza nuestros valores y nuestra democracia liberal.” (Santiago Castro, El País, Cali)

“En fin, se requiere un líder que entienda que no es cosa de carisma o imagen el tema de llegar a la primera posición del Estado. Es un liderazgo basado en el servicio y los principios cristianos de solidaridad y amor por al prójimo garantizado por un ambiente de paz, educación, salud y justicia eficaz.” (Jairo A. Trujillo Amaya, Portafolio)

“Mi filosofía no es reducir la pobreza, sino aumentar la riqueza para que todos tengan acceso a la abundancia. (...) Lo que me diferencia de los demás candidatos es que yo tengo calle: he creado empleos, empresas y oportunidades reales para miles de personas." (Santiago Botero, candidato independiente a la Presidencia).

Démosle, pues, paso a la razón y despertemos a luchar por lo que más le convenga a Colombia en esta etapa de incertidumbre y desesperación. Todavía hay una luz al final del túnel si conservamos nuestra fe en el Todopoderoso y nuestro amor por la patria que nos vio nacer.

martes, 14 de febrero de 2023

Colombia: patriotismo y valores

Epicteto, el opinador
Por: Epicteto, el opinador*

Hasta nuestra humilde ágora llegan múltiples peticiones de compatriotas ansiosos de aclarar sus dudas sobre el oscuro panorama que nos rodea.

Mientras gran parte de la población piensa en la necesidad de salir a la calle y organizar un paro nacional contra el tiránico régimen populista, otros aún alientan la ilusión de derrotar a los candidatos de la izquierda radical en las elecciones regionales que se avecinan. Y, mientras tanto, las clases dirigentes, pública y privada, engolosinadas con el cuidado de sus intereses empresariales y personales, actúan como si les importara una higa el porvenir del país. Unos se humillan ante el tirano en busca de las migajas del poder; otros intentan una oposición “constructiva” con quien solamente cree en la destrucción de todo lo existente para construir sobre sus ruinas el “paraíso socialista”.

Para comenzar, debemos actuar con sentido patriótico. Patriotismo no es solamente sentarse frente al televisor con una camiseta amarilla para alentar a nuestros futbolistas.

El verdadero patriotismo debe ser crítico, para denunciar lo que perjudica a la Nación y defender las soluciones que se deben implementar.

Pero también nuestro patriotismo debe ser práctico. No podemos caer en los mismos errores del pasado. Los partidos políticos fracasaron por falta de valores y principios altruistas. Se conformaron con el disfrute del presupuesto y la burocracia. Por ello ahora debe ser el pueblo, conformado por cada uno de los colombianos indignados con lo que vivimos, quien tome las riendas del país y lo salve de la hecatombe generada por el comunismo en el poder.

Por ello he creído en la utilidad de un gran paro nacional, de duración indefinida, acompañado de la paralización del transporte y de toda actividad económica hasta que caiga este gobierno de la mentira y de la infamia.

Un paro que se limite a unas simples marchas, sin un propósito distinto al de la protesta, no pasa de ser un inane gesto de impotencia.

Tampoco creo que el desmonte de un gobierno cuyo origen es espurio, pues se violentó el resultado de las urnas con el fraude, pueda lograrse mediante nuevas elecciones, mientras se mantenga el poder electoral en las manos de quienes perpetraron el robo de las elecciones presidenciales.

No nos queda otra salida que la de unirnos bajo la sombra protectora de los principios cristianos y democráticos que forman parte de nuestra nacionalidad y que este tirano formado en la escuela del crimen quiere conculcar.

Principio de la creación de una gran cruzada para restaurarlos es precisamente el paro nacional con todas sus consecuencias. De allí deben surgir los cuadros directivos, los líderes o promotores y los militantes que en forma masiva encauzarán los caminos de restauración , libertad, justicia y prosperidad que Colombia necesita.